
MARIO SOTO por Myriam Goluboff
Me han pedido que escriba un
artículo sobre la obra de Mario Soto. La razón de ser deriva del lugar que
ocupé en el universo de Mario. Lo conocí en 1955, cuando fui alumna de tercer
año en él taller del Arq. Poyard, en el edificio de Perú y Moreno, en la
manzana de las luces. Luego, compartí docencia
en primer año, en el edificio de
Antes de hacer un viaje por algunas
obras de Mario, vamos a ver cómo llega a
A sus cuatro años pasó casi doce
meses en la casa de sus abuelos paternos, en las afueras de Ribadeo, villa que
está del lado gallego de la Ría del Eo, en la desembocadura del río del mismo
nombre, en el límite de la provincia gallega de Lugo con Asturias. Allí vivía
la hermana que quedó en la casa cuando todos sus hermanos, que luego le
cedieron sus derechos, emigraron a Buenos Aires, escapando del reclutamiento
para la guerra de África. y en busca de una vida mejor.
En ese lugar, Mario tuvo una experiencia espacial totalmente distinta que la de Buenos Aires. Los bosques, la casa, el hórreo, construcción típica gallega donde se guardaba el maíz, (pequeña o no tan pequeña caseta a dos aguas, de piedra o madera, totalmente ventilada, sobre columnas que la preservan de los roedores) el alpendre (galpón abierto en por una de sus caras longitudinales) bajo el que se estibaba la hierba para el ganado, las casas dispersas, el horno donde se cocía el pan cada semana. Árboles, vacas, cerdos Una inmersión en la naturaleza en toda su plenitud. Los senderos que iban cosiendo el territorio, los regatos (pequeños cursos de agua) a la vera de los cuales se lavaba la ropa y donde bebía el ganado, el olor, el sabor, el color, el cielo plagado de otras estrellas, la lluvia, el frío, el silencio. Todas vivencias nuevas, otro mundo espacial dentro de la cabeza de ese Mario de cuatro años.
Creo que esa corta pero intensa
etapa de su vida, fue algo de enorme importancia para él, en relación con su
manera de entender el territorio, que no era, en su arquitectura, algo obvio,
sino algo que tenía sentido profundo, particular, diferenciador, que había que
desentrañar en cada lugar. Eran el sustrato para el que se pensaba y donde se
desarrollaba su arquitectura.
Cuando termina la escuela primaria, estudia en el Liceo Militar, una institución que intentaba ser modélica, donde, por la mañana, los alumnos recibían una educación similar a la que se recibía en los otros colegios secundarios, con excelentes profesores y por la tarde, tenían formación militar. De esa etapa, además de su afición por las armas, y la ejercitación de su natural don de mando, rescataba como formación principal sus clases de carpintería. La práctica de dibujar el modelo, preparar las piezas, cortar el material y armarlo, influyó en su manera minuciosa de pensar los detalles como parte inherente al proceso de proyecto. La construcción era algo que surgía ya con la idea, y, en seguida, junto con los primeros croquis, que expresaban el “partido”, aparecían también dibujos que mostraban ya la definición del material a utilizar y algunos encuentros. Dibujaba los detalles con minuciosidad, a mano alzada, a la escala mayor posible, aún a escala natural-
Es al finalizar el Liceo Militar,
donde también fue jefe de redacción de una revista literaria, y donde, por su
espíritu rebelde, estuvo a punto de ser expulsado, decide estudiar
arquitectura, aunque esa no fue su elección inicial. Mario pensaba estudiar la
carrera de Física, pero un profesor le aconsejó que estudiara Arquitectura por
la facilidad que tenía para el dibujo y fue entonces cuando cambió de idea y
inició su inmersión en el mundo de
Esa dualidad, la de una mente
científica, ordenada, precisa, y la de excelente dibujante, sensible, creativo,
con trazo certero, se percibe en las obras que complementan riqueza espacial,
detalles de manejo de la luz natural, de colores, de relación del interior con
el exterior, de espacios cálidos para la vida, pensados para los que los van a
habitar, con precisión en el diseño de los detalles, en el uso de los
materiales, en la integración, en la obra de los elementos técnicos.
MARIO ARQUITECTO
Mario entra así a la Facultad de
Arquitectura y va desarrollando sus estudios hasta encontrarse con el Arq..
Martín en proyectos, en el tercer año de
la carrera y ahí descubre
La “bufanda”, se concretó para el
diseño del edificio de los ministerios en Viedma, Río Negro cuando la
gobernación pasaba a ser provincia. La solución de la fachada se planteó como
una doble piel separada dos metros una de la otra; tras la fachada interior,
plantas que daban un primer plano verde que tamizaba la visión desértica del
exterior.. Esta cámara tenía calefacción, de modo de crear un colchón térmico
para el rudo invierno de
La trama y la urdimbre, como expresión, sintetiza la idea de la forma como respuesta a un concepto, como se tejen los hilos de la trama sobre la urdimbre del telar., hacía referencia a la idea como fundamento de la arquitectura, desde la cual se generaba el hecho físico. Mario nunca lo olvidó, quedó grabado en su espíritu, lo desarrolló en su arquitectura y lo transmitió en su docencia.
En quinto año, Mario desarrolla un
proyecto de estadio circular, una idea inédita, que llevó a patentar:: una
serie de bandejas para alrededor de trescientas personas cada una, que iban
subiendo en forma de espiral y que tenían para el acceso y la evacuación una
rampa que, como envolvente al edificio, iba bajando hasta el nivel de
Cuando termina la carrera, cursa,
junto con Rivarola, su socio, un año en 6el Instituto Superior de Urbanismo. Su
práctica profesional se mantuvo en el marco de la arquitectura, pero es posible
que esos estudios enriquecieran su lectura del territorio, a la que era tan
sensible, a la hora de proyectar.
MARIO EN TUCUMÁN
Siendo estudiante trabaja, también
con Rivarola, en
Eithel Traine, el Pibe Traine,
arquitecto santiagueño, buen tomador de mate, de vino y buen percusionista con
el bombo, era el responsable del proyecto.. Mario se sumó al equipo que vivió y
trabajó en el obrador del complejo durante dos años. Esa fue una experiencia muy
rica, además de por su trabajo con Traine, porque vivió en el obrador todo el
tiempo, codo con codo, con los obreros y los técnicos de la empresa,
profundizando en esa experiencia su sensibilidad y apropiación de los procesos
y detalles constructivos. La obra era su hogar, la mujer de Traine, Raquel
Iribarne, una madre, aunque menor que ellos, para todos. También participó de
Mario deja Tucumán y vuelve a Buenos
Aires en 1954, termina sus estudios y inicia su andadura profesional con
Rivarola y la docente en
Ese año fui alumna de Mario. Como cuento en el artículo que se publicó en el Libro Mario Soto, del Arq. Maestripieri, nuestra común afición por la ciencia ficción nos aproximó. Pero no fue entonces cuando surgió nuestra relación afectiva sino varios años después. En el ínterin, nos encontramos cuando me presenté a ayudante alumna en la cátedra de Poyard y Mario era uno de los adjuntos que estaba en la mesa resolviendo los nombramientos. Ese año fui docente en el grupo del Arq. Yantorno. Yantorno era especialista en cálculo de estructuras, además de nadador de competición y quien claculó todas las obras de Mario y Rivarola. hasta que murió a raíz de un accidente. Yantorno fué un gran colaborador, un personaje que, a su conocimiento del cálculo, unía una visión espacial y una comprensión del proyecto, de la idea, y hacía todos los cálculos, en primera instancia con un rápido movimiento, a derecha e izquierda, de su regla de cálculo, adminículo hoy desconocido: pequeña regla con su parte central que se desliza y que resuelve las multiplicaciones como suma de logaritmos de los números a multiplicar y el antilogaritmo del resultado.
SALTA LA CHISPA
En el año 1953, como secuela de una
mononucleosis que dejó en mí un estado de desánimo y astenia, perdí el curso
que había comenzado con éxito y entusiasmo. La situación era tensa por la
presión del gobierno sobre las universidades, era la época de “alpargatas sí,
libros no” y decidí irme a vivir a Montevideo con mis abuelos maternos,
operativo complejo porque, por entonces, las relaciones entre los dos países
estaban cortadas, una situación que no se recuerda y de la que no es fácil
encontrar documentos. Pero al tiempo volví a Argentina, reocomencé la carrera,
hice un tercer año apático y estando en cuarto seguía bastante poco centrada.
En ese momento, me encontré, en la Secretaría de la Facultad, con Jorge de la
Vega, que luego dejó la carrera para volcarse en
Fue ahí, cuando tuve mi primer
encuentro de tipo personal, afectivo con Mario. Y también fue él quien me
entusiasmó para que retomara la carrera. En ese momento estaban haciendo, en
INSTITUTO DE PREVISIÓN SOCIAL EN POSADAS
Este edificio es muy interesante, y fue posible porque Mario y Pussy, en el proceso de concurso, una vez estudiadas las posibles soluciones, hicieron una pregunta al jurado que, de contestarse afirmativamente, permitía la solución adoptada. La pregunta clave era si se podía usar la altura 2,26 en el área del hotel. El jurado, en el que creo recordar estaba el arq. Kurchan, contestó afirmativamente, por lo que se pudo proponer, para el edificio, un volumen de la misma altura del edificio de Correos adyacente al solar, con lo que se logró una restitución de la manzana de mucho interés para el contexto urbano. El edificio, así, construye ciudad. El segundo premio fue una torre del Arq. Pomar. Habían hecho la pregunta porque, con la normativa vigente, era inevitable resolverlo con una torre. Fue la voluntad de evitar esa solución para una ciudad de la escala de Posadas, lo que permitió llegar al partido propuesto y que resultó ganador del concurso.
El edificio tenía que resolver un
programa de hotel, una galería comercial y dos pisos para las oficinas del
En el frente se trabajó sobre la
línea de fachada enriqueciendo la solución con las escaleras y rampas que
enlazan el nivel de la vereda con los planos uno y menos uno, proponiendo en la
parte de atrás del edificio volúmenes que son un contrapunto al principal, por
sus formas que integran trazados rectos y curvas, generando, en esa entrada
secundaria, pequeñas superficies verdes y palmeras que enlazan con imágenes del
paisaje misionero y enriquecen la trama urbana en ese punto Sobre la fachada
principal, dos volúmenes cuadrados con sus bordes redondeados que alojan el
hall de entrada de las oficinas y el bar del hotel están construidos con carpintería
de acero y paneles de mármol de dos centímetros de espesor que dejan pasar la
luz, en forma cálida y suave, hacia el interior. El carácter contundente del
volumen se ve enriquecido, en la parte de atrás, por los volúmenes bajos de los
servicios, que lo completan y los volúmenes emergentes de escaleras y chimeneas.
En la documentación de obra, además
de los asesores de estructura e
instalaciones, trabajamos unas nueve personas durante, más o menos, nueve
meses. La forma de trabajo de entonces, dibujando en tablero con rotring y con
gilette, que se utilizaba para borrar, daba tiempo para la reflexión y para
Por esos años, después de 1955, la provincia de
Misiones pone en marcha un plan de desarrollo regional, se construyen caminos y
se plantean una serie de concursos con distintos programa a los que se presentó
LEANDRO ALEM
Vimos cómo se resuelve en la ciudad,
como respuesta para la trama urbana, el edificio. Ahora veremos cómo lo hacen
en un edificio aislado, en las afueras del pueblo de Leandro N. Alem, donde se
plantea el programa para
LA LUMPERA
Hacia 1960, Mario se compra una pequeña casa en Buenos Aires, con planta en forma de trapecio, en la confluencia de las calles Anchorena, Berutti.y Juncal.
Sobre esta preexistencia de gruesos
muros mixtos de hormigón y
Este edificio, según Mario, se había
hecho “por Sullivan y alambre de enfardar” De Sullivan su “form follows
function” y lo del alambre de enfardar, por el criterio de austeridad y
economía absolutos. Los constructores, excelentes albañiles italianos, que
tenían el orgullo de su oficio y
acostumbraban participar en concursos en los que debían construir sin
replanteo, empezando la construcción por una punta y terminando en el mismo
punto. Las ventanas eran las más baratas del mercado, una oferta de ventanas a guillotina, pequeñas y también se
utilizaron las ventanas ya existentes y el volumen austero, con su imagen maciza, por la proporción de los
vanos y los llenos estaba revocado con un revoque muy grueso que se había
logrado quitando un diente a
La casa de Mario, con su chimenea,
su amplia puerta-ventana hacia el frente y la vista a través de un mundo de
plantas hacia la piazzeta que forma el encuentro de las tres calles, fue centro
de reunión donde se hacía tribuna los días de partido por la televisión,, donde
un grupo de amigos disfrutamos el compartir el primer alunizaje; y desde donde,
sentados en los bancos bajos de mimbre, porque en
Mario era un ser eminentemente sociable. En ese estudio se armaban todo tipo de reuniones y llegaba la gente más variopinta: arquitectos, estudiantes, amigos de distintas disciplinas con los que se reunía para analizar la realidad nacional, más tarde militantes de grupos revolucionarios…
Cocinar, para él era una gran afición y en su casa, a menudo, se hacían grandes paellas o guiso de lentejas para algún acontecimiento especial. Y muchas noches, en nuestra casa de Coruña, nos pasábamos horas preparando gelatinas, o empanadas gallegas, mientras Mario, siempre con un cigarrillo en la mano o el vaso de vino, revolvía su comida con gran cuidado y control, con sus grandes cucharas de madera. Justo antes de morir, fue socio en la aventura de una cervecería .alemana, en Coruña, el Bodensee, como consecuencia de haberse enganchado en algo que se inició como un encargo de proyecto y para la que investigó y organizó los platos de la carta.
MISIONES ESCUELAS Y HOSTERÍAS
Volvemos a Misiones, donde ganó,
junto con Rivarola, los concursos para hosterías y escuelitas. que serían
construidas a lo largo de
El tema de la madera como elemento
constructivo respondía al concepto de aprovechar el material del lugar, en esa
provincia con tantos bosques y selva y tratar de generar, a partir de la
demanda oficial, una industria local de
Las escuelas estaban cubiertas por
un techo con pórticos de madera que cubría los volúmenes de aulas , oficinas y
otros servicios, concebidos con un lenguaje austero, pero con un concepto de
adaptación al clima similar al de la Escuela de Alem, el doble techo que
permite la ventilación, única solución eficiente para los climas cálidos
húmedos como el de Misiones y los volúmenes formando un paisaje de pequeños
elementos y espacios intersticiales, algo que quizás contenga recuerdos
espaciales de los pueblos de Galicia. pero siempre con una trama ordenada y
modulada que le permitía un control de las proporciones de esos espacios.
Las hosterías responden a una propuesta que se aleja de la idea de volumen unitario, se dispersan por el terreno los elementos que contienen habitaciones organizadas de a cuatro, dos en planta baja y dos arriba y el volumen cuadrado del estar-comedor-cocina enlazados por una pérgola de madera que va atando el conjunto. Esta propuesta les permitía adaptarse al terreno con total facilidad y libertad, manteniendo siempre el mismo espíritu y siempre esa libertad organizada según un trazado modular subyacente y en las habitaciones, tanto los elementos de equipamiento como los baños, son siempre como en todas las obras, elementos sutilmente escultóricos que humanizan el ambiente.
Mario utilizaba mucho los trazados. En la torre del Instituto de Previsión de Posadas y también en los baños de ASPACE, un colegio para paralíticos cerebrales en Galicia del que hablaremos más adelante, recuerdo la complejidad de trazados que iba creando de una manera que parecía mágica, en una búsqueda que iba mucho más allá del uso de la proporción raíz de dos o la sección áurea, eran círculos, tangentes que iban multiplicándose con una lógica misteriosa con la que lograba figuras en las que se sentía ese control, que no aparecían nunca como gratuitas. En ese colegio, el módulo, que siempre ordenaba y controlaba las dimensiones en planta, también se utilizó para definir las alturas de los volúmenes.
CASA BERISSO
Antes de irnos de la Argentina, en
este escrito, quisiera mencionar una obra que se yergue en la provincia de
Entre Ríos, en medio del campo, el casco de estancia para La Peregrina. que se planteó tomando como punto de partida una
torre preexistente que se utilizaría como oficinas para el dueño de la estancia
y que es el elemento alrededor del cual se genera
.Como siempre, más detalles que humanizan el diseño, que generan incentivo para los sentidos: una fuente donde se echa agua sobre una de sus dos conchas marinas, aporta un elemento escultórico y un ruidito de agua permanente, o las ventanitas horizontales muy estrechas a la altura de una persona sentada, permiten la vista del atardecer, la puesta de sol en el horizonte. Otros detalles, como barandillas, escalones, armarios, nichos, son aquéllos que aportan carácter en el diseño de las estancias. También esta forma de tratar los elementos secundarios aparece en los baños del hotel, que están conformados con curvas y pintados con pintura epoxi, en vez de estar reviestidos por azulejos, cabinas mínimas para las que estaban ya pensados . un sin fin de detalles.
ENTREACTO
Hubo un corte en la vida de
arquitecto de Mario, cuando dejó, unos dos o tres años después de haber ganado
el concurso para un hospital de 1000 camas en ¨Córdoba, con Rivarola y, unido
Después de esos cuatro o cinco años
de vida volcada a la actividad política, incluidos unos doce meses de cárcel, y
un periplo que lo llevó por Perú, Chile y Cuba, y que,al volver, según cuenta
la leyenda, aplicaba su capacidad constructiva a todo tipo de espacios
clandestinos a todas las escalas, desde dobles fondos de libretas, o de valijas
de todos los tamaños hasta sótanos enmascarados, vuelve a volcar su interés
vital, su capacidad creadora a la arquitectura en la tierra de su padre, en
Galicia, esta vez en Coruña.
TRABAJANDO EN GALICIA
Galicia, sobre todo cuando llegamos,
en 1975 era una tierra verde, muy verde, con árboles, montes tiernos y un mar y
un viento que hacía sentir la fuerza de
Ese proyecto fue una especie de
prueba que necesitaba Jesús Bermejo, viejo amigo de la época de Tucumán., del
que ya hemos hablado en este artículo que había vuelto, por casualidad y por
razones familiares, poco antes que nosotros a Galicia, como carta de presentación
de Mario, para la Ingeniería del Atlántico en la que él trabajaba, encargada de
elaborar los planos para la nueva autopista. Esa posibilidad, es la que nos
trajo a Mario y a mí y a nuestro hijo Pablo, de catorce meses, a Coruña en
Junio de 1975, un año antes de la muerte de Franco, a pesar de que Mario
siempre había declarado que esperaría ese acontecimiento para entrar en España.
En Galicia hace una primera obra en
la que vuelca todo su interés en recuperar las constantes de la arquitectura
gallega y procesarlas en una arquitectura contemporánea. Cuando estuvo
trabajando para Misiones, eso mismo se lo planteó en relación con el clima, con
el paisaje, con la luz, con los materiales del lugar. Por eso el uso de la
madera en todas las soluciones, incluida la primera propuesta para
El edificio de peaje de Rande, esa
primera obra hecha para autopistas del atlántico se estructura como un eje en
el que se marca nítidamente
El edificio tipo para peaje y el de
mantenimiento estaban pensados como edificios longitudinales, en la dirección
de la autopista, que se iban recorriendo con la vista a medida que pasamos por
Otro proyecto interesante es un
poblado en Meirama para realojar a expropiados por el trazado de
Cuando el poblado se terminó, los
habitantes de la zona habían conseguido, con sus luchas reivindicativas, una
indemnización que les permitió comprar chalets en la zona, abandonando sus
antiguos modos de vida, por lo que el poblado nunca pudo ser totalmente
habitado y no pudo verificarse como experiencia. En ese momento, la región
estaba dando un vuelco económico y demográfico, potenciado por esa autopista
que se estaba construyendo, que hoy se enlaza con la que recorre de Norte a
Sur, el vecino país de Portugal. La población,f rural, pasó a ser urbana en
pocos años, se cambiaron formas de vida y de trabajo entrando la población a
tener hábitos de vida y de consumo similares a los de las zonas más desarrolladas.
OTRAS OBRAS EN GALICIA
Además de los edificios para la
Autopista y algunas viviendas de las que vamos a hablar, proyectó un edificio
que recupera la propuesta espacial de
En Misiones, Mario quiso recuperar la
madera como elemento constructivo y estructural, aquí, en Galicia quiso hacer
lo mismo con
OTRA ESCALA
Por útlimo, quisiera mencionar
algunos edificios de mayor envergadura en los que Mario pudo expresar su
capacidad de trabajar a otra escala en relación con el territorio, en Buenos
Aires, el proyecto para
Los tres tienen una fuerte fuerza
expresiva.. La fábrica que se asienta en un terreno con pendiente, como son
habitualmente los terrenos de Galicia en el que se planteaba un movimiento de
tierras que lo aterrizaba y, cumpliendo con eficiencia y precisión todos los
requerimientos funcionales inherentes a un edificio industrial, la
construcción, con paneles prefabricados portantes de hormigón que cuando era
necesario tenían también incluidas las ventanas creaban un volumen principal al
que se adosaban otros de distinta altura en el que predominaban los llenos
sobre los vacíos y que en las partes de uso más doméstico y entradas, utilizaba
como piel un muro de vidrio con un lenguaje tomado del muro musical de Le
Corbusier en La Tourette.
DOCENCIA
Antes de terminar, quisiera hacer
mención, por la importancia que tuvo en la vida de Mario, su actividad docente.
Mario fue profesor, como ya dije, por primera vez en la Facultad, en
Mario inició
También fue docente en La Plata donde tenía un
taller,.docencia que tuvo que dejar en el mismo año y que retomó por muy poco
tiempo, cuando se llamó nuevamente a concurso,
más o menos en el 1971 o 72, poco antes de caer prisionero por sus
actividades políticas de carácter revolucionario. Debo aclarar que pudo
solicitar salir del país y eso ocurrió poco antes del día de la fallida huida
de los presos del penal de Rawson, 5 de agosto de 1972. Ese día, estábamos en
Perú, país de elección cuando le dieron “la opción” figura habitual en ese
momento, cuando no se debía cumplir condena, pero no consideraba el régimen
militar que esa persona pudiera incorporarse a la vida en Argentina, y
estábamos comiendo con dos ex alumnos de La Plata.
Volvió a la docencia en La Coruña,
donde comenzó como profesor en segundo año, el primer curso de proyectos por
entonces y luego lo fue en quinto, hasta el momento de su muerte en 1982.
Hablar de la docencia, es tema como para otro artículo, pero sólo puedo decir
que la desarrolló con pasión, con dedicación, tratando de hablar de los
fundamentos, de los conceptos, nunca desde
Bibliografía donde encontrar obras de Mario Soto y del estudio Rivarola Soto arq.
Mario
Soto por Eduardo Maestripieri-de
Arquitectura
Latinoamericana 1930/1970 – Francisco Bullrich
Editorial Gustavo Gigli
Impreso en Argentina depósito Nro. 11.723 ©1969 Editorial Sudamericana. Edición exclusiva para Europa (Escuela Leandro N. Alem)
Revista
auca (arquitectura, urbanismo, construcción, arte) Santiago de Chile.Nro 9 1967
(Su casa estudio)
Boletín 16- Comisión de cultura do Colexio de Arquitectos de Galicia- decembre 1983
Revista
Summa Nro. 2 octubre 1963- Hostería San
Javier
Revista
Summa Nro. 8 abril 1967- Instituto de
Previsión de Misiones
Revista
Summa Nro. 14 diciembre 1968 Estancia La Peregrina, Ceibas, Entre Ríos

EL CONTEXTO EN LA ARQUITECTURA DE MARIO SOTO
Myriam Goluboff, arq.
LA TRAMA Y LA URDIMBRE
Como una alfombra que teje sus hilos sobre la urdimbre, la arquitectura se construye, se piensa, se sueña, sobre un cuerpo de ideas. Ideas sobre el sentido de la naturaleza, de la sociedad, de los seres humanos.
La arquitectura de Mario Soto es la trama sobre la urdimbre de su ideología; y ésta, en un momento de su vida, se transformó también en trama. Fue cuando Mario dejó los lápices, las reglas T y los “Rotrings” para crear un tapiz con las palabras y con la acción, cuando intentó ser actor consciente de la historia.
Antes y después de ese momento, tejía con los materiales, con el espacio, con las proporciones, con el color, con la luz y lo hacía para que se usara: para quien toma una copa de vino, quien duerme, quien estudia, quien trabaja. En sus croquis aparecen siempre los hombrecitos y las mujeres, no como un mero dibujo que completa una perspectiva, una sección o una planta, sino como expresión de la dimensión, de la proporción y de la vida que se imagina palpitar entre esas paredes.
Pero la trama y la urdimbre, de la que siempre hablaba Mario, se refería a la riqueza de los espacios propuestos, con su complejidad inherente, sobre la urdimbre de un orden subyacente, que se concretaba en forma de trama modular sustrato de las propuestas, en algunos casos, como en la escuela de Alem, en Sada, localidad cercana a Coruña, en España, era una trama no sólo en planta sino también en el espacio.
Esa relación de la geometría y el orden coexistiendo con la riqueza de propuestas que derivaban de la interpretación de los espacios con los que el manejo de las proporciones y la luz daban respuesta a las necesidades de los seres humanos que los iban a habitar, nos hace pensar en sus vivencias espaciales de la primera edad.
Su vida en Buenos Aires, donde nació, en una zona como todas las de Buenos Aires, de manzanas cuadradas, una grilla regular y homogénea que conformaba el tejido urbano, daba un sentido de orden y era fácilmente comprensible. Las veredas estaban sombreadas en forma ordenada por una fila de árboles, a escasos doscientos metros de su casa estaba la plaza de Vicente López, resto de una antigua hacienda, con sus grandes árboles y aún podía encontrar, en sus paseos con su abuelo, las enormes tipas en el centro de la avenida Las Heras, cercana a su casa.
También en Tucumán se encontró con un tipo de construcciones de las que hablaba a sus alumnos tal como lo recuerda el Arq. Álvaro Arrese: “Mario hablaba de la horqueta en los ranchos de Catamarca y Tucumán, con la que construían emparrados que vinculaban construcciones, en general de un monoambiente cada una. El tamaño de la horqueta condicionaba el módulo del emparrado”. La horqueta era el elemento modular básico de donde derivaba el módulo del emparrado que, a su vez, era el módulo sobre el que crecían las construcciones.
De la imagen de las calles con árboles y de la naturaleza, unida a ese orden, quizás derive la presencia del verde que siempre aparecía como complemento de lo construido, tal como se observa a distintas escalas según las posibilidades, desde la propuesta de palmeras en la vereda del edificio del hotel de Posadas hasta la pérgola con plantas en la terraza de su casa-estudio en la confluencia de las calles Anchorena y Berutti en Buenos Aires.
EL SENTIDO DE LA NATURALEZA
Mario tenía cuatro años, era el año 1932, cuando pasó uno entero en Ribadeo, pueblo costero de Galicia en el límite con Asturias, en A vidueira, casa de labranza y cría de vacas, de sus abuelos paternos, a donde su padre había viajado, desde Buenos Aires, con su familia, para ayudar a construir la nueva vivienda. Fue así como Mario correteó por los campos, vio ordeñar a las vacas, sintió el viento del invierno, contempló el cielo por las noches, profundamente oscuro, sin luces de la ciudad que le quitaran grandeza, con la osa mayor girando sobre su vértice, vio amasar el pan y cocerlo en el gran horno.
de leña y es posible que haya visto también, la matanza del cerdo, hacer luego, toda la familia, los chorizos y poner la carne a salar.
Hacia el año 1950, aproximadamente, era estudiante de Arquitectura y trabajaba como dibujante en el Ministerio de Salud. El arquitecto Eitzel Traine, “el Pibe”, su jefe en el Servicio, fue nombrado responsable del proyecto y dirección de la Ciudad Hospital en Tucumán y Mario lo siguió para colaborar en esa experiencia.
Allá, en Orcomolle, volvió a vivir en medio de la naturaleza con un horizonte de montes, en compañía de la familia de Traine: Raquelita, madre universal en el equipo a pesar de su juventud, los chicos, muy chicos y de Jesús Bermejo con quien Mario compartía casa, que había salido de Santiago de Compostela para cruzar el océano y estudiar en la Facultad de Arquitectura de Tucumán, en ese momento un foco cultural importante, con los arquitectos Caminos, Vivanco y Sacriste, a quien recuerda, en sus escritos, el arquitecto César Pelli, compañero de Jesús en aquella época.
Mario pasó dos años en ese lugar, con otro cielo límpido, esta vez siempre cuajado de estrellas, moviéndose por el territorio con su caballo Yuto, que lo llevaba en las noches a visitar a la novia de aquella etapa, estudiante de arquitectura, que dormía en la nave, adaptada para dormitorios, de la Universidad. Por el camino soñaba con que lo secuestrara algún plato volador, que nunca llegó a poder divisar.
Vivía en contacto directo, las veinticuatro horas del día, con operarios y profesionales, con la tierra, la lluvia, el viento, otra vez sumergido en un ambiente virgen de asentamientos humanos. Allí todo se planteaba en profundidad y en forma global. Pibe, oriundo de Santiago del Estero y bueno en el arte de tocar el bombo, encabezaba un equipo coherente y cohesionado con una actitud profundamente humana, que manejaba la técnica sin alharacas y que superaba el aislamiento con su dedicación absoluta. Fue así como construyeron como estructura para los depósitos, boveditas prefabricadas en obrador y Mario construyó en el patio de la escuela de enfermeras un techo de estructura tridimensional con tubos de luz, cuya resistencia verificó en persona, saltando sobre ella.
Esas experiencias, la de sus cuatro años y la de sus veinticuatro, estaban ligadas por una forma profunda de relación con el paisaje.
El diálogo permanente, en la vida de Mario de la doble vivencia de lo ordenado, racional de su urbe y lo telúrico, sin geometría, del territorio campesino, coexistían en él. Esa amalgama de experiencias vitales confluyen cuando, al volver de Tucumán y antes de terminar su carrera, se encuentra con los concursos de prototipos para la provincia de Misiones y se presenta con un compañero de trabajo de la oficina de arquitectura del Ministerio de Salud y compañero de la facultad, el arq. Raúl Rivarola. No habían cumplido aún los treinta años cuando se encuentran con el primer premio en las escuelitas y las hosterías con proyectos que daban profunda respuesta al clima y que plantean la importancia del uso de la madera con la intención de potenciar esa industria en la nueva provincia.
Las hosterías se concibieron de mampostería y madera, de mampostería los pequeños volúmenes de las habitaciones y de madera la pérgola que iba uniéndolas y también serían de madera las columnas, el gran techo de la zona de estar y comedor de la hostería y las carpinterías.
El proyecto permite adaptarse a distintas situaciones, en solares muy diferentes unos de otros. Es ideal en ese sentido, porque los elementos de habitación se van asentando en el terreno unidos por un recorrido definido por el desarrollo de la pérgola de comunicación exterior y permitía adaptar también los elementos de mayor escala, comedores y piscinas, a las condiciones del terreno.
Ese concepto tan claro en el caso de las hosterías, se desarrolló en numerosos proyectos del estudio: las escuelitas, otras escuelas planteadas con estructura de madera y paneles del Ministerio de la vivienda, las casas para los puesteros de la estancia La Peregrina, proyectos que, a partir de una idea, se adaptaban a diversos condicionantes particulares.
EL MOVIMIENTO MODERNO- LE CORBUSIER
La idea de módulo como urdimbre, elemento ordenador, responde a la época de desarrollo de la industria y de la racionalización que de ella se deriva en la construcción.
A lo largo de su vida de arquitecto, Mario fue un gran admirador de Le Corbusier, por su coherencia, por lo sistemático de su desarrollar.
las propuestas en las que ligaba el todo con cada una de sus partes hasta los mínimos detalles.
Es interesante observar cómo las experiencias complementarias en la vida de Mario tienen relación con las experiencias vitales de Le Corbusier que había crecido ligado al mundo de la Naturaleza que conocía desde pequeño cuando vivía en Le Chaux de Fonds y hacía largos paseos por los bosques con su padre. Más tarde, tuvo la percepción profunda de la arquitectura que encontró en su viaje a Oriente, en su paso por la Grecia clásica, donde, buscando un lenguaje para su región natal, descubrió un lenguaje universal y también su fascinación por el orden y la lógica de la producción industrial.
Habían surgido nuevos materiales, técnicas y elementos de la construcción que permitían plantear una arquitectura para sectores de la sociedad para los que, hasta entonces, el hábitat era algo espontáneo, en el que no se había pensado sistemáticamente. Y esa lógica y la forma de producción de los elementos por la industria lo llevó a la necesidad de definir módulos, tramas ordenadas de columnas para luego desarrollar los espacios con libertad dentro de ellas.
Corbusier y los arquitectos del movimiento moderno, comprendieron también, y eso se percibe en los postulados urbanísticos, el nuevo rol de las ciudades, pero no pudieron adivinar el crecimiento súbito patológico que sufrieron cincuenta años después. Sus soluciones, casi nunca aplicadas, perdieron sentido antes de que el colectivo profesional pudiera asimilarlas. Ese es un mal de nuestra época: los fenómenos de crecimiento de la sociedad se producen en forma ascelerada, de modo que, cuando la sociedad toma conciencia de los problemas ya están consolidados y es muy difícil resolverlos.
Pero en la época en que Mario comenzó a trabajar, no se había producido en Argentina otro fenómeno que el de la gran emigración del campo hacia Buenos Aires de los años cuarenta y en Misiones, como en Tucumán, la realidad social se había mantenido estable. En Tucumán una realidad sin ningún cambio, en Misiones una provincia de inmigración de grupos diversos tanto europeos como japoneses venidos de Asia, que formaron colonias, pero no habían modificado la dimensión ni la densidad de las ciudades, que se mantenían, como venían siendo, en escala y costumbres.
Las hosterías y escuelitas fueron elementos de un proceso civilizador y los caminos una modernización que implicaba, también, la apertura de la comunicación con Brasil. Ese cambio de concepto que nació unido a la conversión de la Gobernación de Misiones en Provincia , se expresó en una serie de concursos. La Escuela de Alem, que fue un encargo de la Provincia, posterior a los concursos que ganaron Mario y su socio, respondió a un concepto del gobierno provincial en relación con el símbolo de progreso que esas obras debían representar, la trascendencia y duración que debían tener y mostrar. Eso fue lo que llevó a Mario y a su socio Rivarola, a cambiar el techo de la Escuela Normal Leandro N. Alem, en sus dibujos originales de chapa, por el diseño definitivo en hormigón armado.
Este cambio permitió la posibilidad de concebir la gran gárgola que recogiera el agua de lluvia para que, después de ser depurada pasando a través de filtros naturales fuera utilizada para la escuela en un terreno yermo de agua subterránea.
La forma de la sección se pudo concebir así, porque la hacía posible un material maleable, el hormigón armado y por la existencia en la zona de la madera indispensable para construir el encofrado, cuyo despiece dibujó en el estudio Carlitos Laprovítola, ya fallecido, con gran cuidado y precisión, y pudo también, ser concebida y propuesta, por el conocimiento del material y la habilidad para trabajarlo de los carpinteros del lugar.
Pero nunca se hubiera podido realizar si no hubieran, los arquitectos, tenido una actitud al mismo tiempo educadora y respetuosa con la mano de obra existente, que se concretó conviviendo con los operarios y enseñándoles en la obra los conceptos básicos de geometría descriptiva que necesitaban para interpretar los planos.
Ese aspecto humanista en la personalidad de Mario es, a mi entender, fundamento de su arquitectura y se reflejaba tanto en los “partidos” que proponía, como en el desarrollo de los proyectos y en su forma de organizar el estudio. La relación con sus socios y con la gente que colaboraba con ellos, trascendía con mucho el mero intercambio técnico en el trabajo y desarrollaba una relación en la que se manifestaban, como en las concepción de las obras, un diálogo a lo largo de toda la gama de problemas implícitos en el contexto y en la propia propuesta.
LOS DETALLES
Volviendo al planteo inicial, creo que esa temprana experiencia de vida en común tanto en el campo, en Ribadeo, como en Tucumán, en el obrador de Ciudad Hospital, que implicaron una experiencia de vida y de trabajo colectivo, en la convivencia permanente con quienes trabajaban el campo en la primera y quienes trabajaban en las obras en la segunda, fueron elementos fundamentales como base para sus proyectos, logrando una coherencia entre el todo, condensador de conceptos e ideas globales y las partes, en cuanto las concebía como escenario para las relaciones humanas.
También fue una experiencia de vida colectiva su paso durante la formación secundaria por el Liceo Militar. Fue un escenario más donde se potenció en él una doble vertiente: Por una parte, su formación por las mañanas con buenos profesores civiles, ámbito en el que tuvo la posibilidad de desarrollar su rebeldía a través de la redacción del periódico escolar, que casi le cuesta la permanencia en el Liceo; por otra, la disciplina y el orden que vivía por las tardes con los militares que dirigían su formación y le desarrollaron también su natural don de mando que se manifestó posteriormente en su capacidad de organizar equipos tan numerosos como los de su taller en la Facultad de Buenos Aires, con cinco adjuntos y unos treinta y tantos profesores, experiencia efímera por la irrupción del golpe militar en 1966.
Otro elemento importante de esos años fue su formación en el taller de carpintería del Liceo. Siempre dio mucha importancia a las enseñanzas que allí les impartían. Debía realizar procesos completos, desde dibujar las piezas hasta su perfecta terminación. Esos fueron elementos determinantes en su forma de pensar e integrar la idea de la materia y la técnica constructiva en el momento mismo de concebir los espacios y su forma de dibujarlos a escalas que se acercaban lo más posible al 1:1, la escala en que los pensaba.
25 de Septiembre, 2012









